Retrato de una Princesa. IV

Por: J. Jiménez

Retrato de una Princesa. IV
Fotografía analógica
Canon A1 Réflex. ISO 100 BW. 22 x 28 cm
Enero 2012
 

Este es un pequeño poema que escribí hace un tiempo y poco antes de realizar la serie. Si tuviese que hablar sobre ella, el escrito la describiría mucho mejor que yo.

El árbol se movía,

escapando de la sombría

El viento suspiraba a la danza que, a su vez

todos contemplaban.

El colibrí se desplegaba al vuelo,

mientras el día se hacía moreno.

La flor abría su capa,

y poco a poco se destapaba.

Las nubes vibraban en un frenesí

de poca cordura carmesí.

Parecía, y poco era probable,

que la montaña, allí afable

miraba inmutable.

Nadie, nadie parecía percatarse

del detalle.

La naturaleza sublime,

y nadie lo escribe.

Excepto ella.

Allí, sentada junto a la ventana,

describiendo la mañana.

Allí, deleitándose de la belleza,

del árbol, la flor, el cuervo y la breza.

Allí, sentada junto a la ventana,

describiendo la mañana.

Allí, por siempre, ella.

Allí, por siempre, sola.

 

La fotografía no es sino una forma de ver la vida, una vida efímera, cuyos momentos anhelas conservar para siempre, compartirlos de por vida y revivirlos hasta la muerte.

Leave a Comment